miércoles, 14 de diciembre de 2011

La gota

La gota o enfermedad gotosa es una enfermedad metabólica producida por una acumulación de sales de urato (ácido úrico) en el cuerpo, sobre todo en las articulaciones, en los riñones y tejidos blandos, por lo que se considera tradicionalmente una enfermedad reumática. Originada por alteraciones metabólicas complejas, sólo en el 15 por ciento de los casos la gota es una manifestación del organismo debido a los estilos de vida poco saludables de la población, de manera que incluso se presenta en deportistas con alto rendimiento y que con frecuencia tienen problemas de tipo muscular como fatiga, y exceso de ejercicio.

Cuadro clínico
La gota presenta tres fases, que son las siguientes:
La gota es una enfermedad predominantemente masculina (>95%); en la mujer puede aparecer sólo excepcionalmente, y siempre durante la menopausia.

Patogénesis

La gota se produce cuando en las articulaciones, en los tendones y en los tejidos circundantes se forman cristales de urato monosódicos. La metabolización de las purinas da lugar al ácido úrico, que normalmente se elimina por la orina. Es más probable que se formen cristales ante la presencia de ácido úrico, pero la presencia en exceso de éste no implica necesariamente que se padezca gota.
Las purinas pueden ser generadas por el cuerpo a través de las células de desecho o bien por la ingesta de alimentos ricos en purinas como, por ejemplo, el consumo de mariscos. Los riñones son los responsables de aproximadamente un tercio de la excreción de ácido úrico, mientras que el intestino es responsable del resto. Es posible que algunos defectos hereditarios en el riñón sean responsables de la predisposición de las personas para el desarrollo de la gota.
También hay diferencias étnicas para la propensión a desarrollar la gota. Se encuentra en grado elevado en los pueblos de las islas del Pacífico, y en la población maorí de Nueva Zelanda, pero rara vez en el aborigen australiano, a pesar de tener una mayor concentración de ácido úrico sérico. En los Estados Unidos, la gota es dos veces más frecuente en los individuos afroamericanos que en los caucásicos.
También parece ser una enfermedad estacional, pues la incidencia es significativamente mayor de ataques de gota aguda en la primavera.
La gota es una forma de artritis que afecta principalmente a hombres entre los 40 y 50 años de edad. Los altos niveles de ácido úrico en la sangre son provocados por alimentos ricos en proteínas. El consumo excesivo de alcohol a menudo causa ataques agudos de gota y factores hereditarios pueden contribuir a la elevación del ácido úrico. Habitualmente, las personas con gota presentan obesidad, con predisposición a la diabetes y a la hipertensión, y con riesgo alto de enfermedades del corazón. La gota es más común en las sociedades opulentas, debido a una dieta rica en proteínas, grasas y alcohol. Cuando se produce como consecuencia de otras enfermedades, como la insuficiencia renal, es a menudo independientemente del estilo de vida de la persona.
La gota también puede desarrollarse como comorbilidad de otras enfermedades, como la policitemia, leucemia, la ingesta de citotóxicos, obesidad, diabetes, hipertensión, trastornos renales, y la anemia hemolítica. Esta forma de gota es a menudo llamada la gota secundaria. Los diuréticos (especialmente diuréticos tiazídicos) han sido tradicionalmente considerados culpables de la precipitación de los ataques de gota, pero algunos estudios realizados en 2006 parecen poner en duda esta conclusión.

Prevención

El nivel sérico de ácido úrico es el principal factor de riesgo para la gota. El nivel sérico es el resultado de la ingesta (la dieta) y de la salida (excreción).

Otros enfoques

Las siguientes sugerencias no cumplen con la aprobación universal de los médicos. Antes de seguir una recomendación o tratamiento siempre se debe acudir a un especialista.
Dieta baja en purinas:
  • Para la disminución de ácido úrico:
    • Se informó que las cerezas ácidas pueden reducir el ácido úrico.
    • Extractos de apio (apio o semilla de apio, ya sea en forma de cápsula o una tisana) son considerados por muchos como reductores de los niveles de ácido úrico (aunque también son diuréticos).
    • El queso ha sido recomendado como un alimento bajo en purinas, y se ha encontrado que los productos lácteos reducen el riesgo de gota.
  • Alimentos que deben evitarse:
    • Alimentos ricos en purinas
      • Limitar los alimentos ricos en proteínas como carne de res, de pescado o aves de corral a 250 gramos por día.
      • Mollejas, riñones, hígado, cerebro u otras vísceras
      • Mariscos
      • Espárrago, tomate, coliflor, setas, espinaca, lentejas y guisantes.
      • Alcohol. El alcohol es un factor determinante en el incremento de ácido úrico a nivel plasmático y en los tejidos periféricos ya que favorece la producción de urato monosódico e induce a una deficiente excreción de ácido úrico. Algunos afirman que esto se aplica especialmente a la cerveza, sobre la base de que las levaduras de cerveza son muy ricas en purinas.
  • Para evitar la deshidratación:
    • Beber muchos líquidos, especialmente agua, para diluir y ayudar a la excreción de uratos.
    • Evitar los alimentos diuréticos o medicamentos como la aspirina (las personas que sufren de gota deben evitar la aspirina, a menos que un médico cualificado recomiende lo contrario).

Reducir la ingesta de purinas

El umbral de ácido úrico para los ataques de gota es de aproximadamente 6,7 mg/dl. Por encima de este umbral se pueden formar cristales. Para evitar la gota, se acoseja mantener los niveles de ácido úrico en sangre por debajo de 6,0 mg/dl. El promedio de nivel de ácido úrico en los varones es de 5,0 mg/dl, y una dieta libre de purinas puede reducir este índice a 3,0 mg/dl.
Una dieta baja en purinas reduce los niveles séricos de ácido úrico, a menos que estos niveles sean causados por otras condiciones de salud.
Las proteínas son una fuente de purinas, y más aún los músculos. Sin embargo, las principales fuentes de purinas son el ADN y el ARN, a través de sus bases adenina y guanina. El consumo de proteínas aporta purinas, pero algunos alimentos aportan muchas más purinas que otros. La carne (especialmente la carne oscura) y los mariscos son ricos en purinas porque las células musculares contienen muchas mitocondrias, que tienen su propio ADN y ARN. En un estudio muy abarcativo, se mostró que el alto consumo de carnes y mariscos se encuentra asociado a un elevado riesgo de aparición de la gota (41 y 50 por ciento, respectivamente). El alto consumo de productos lácteos, altos en proteínas, pero bajos en ADN y ARN, se asoció con un 44 por ciento de disminución en la incidencia de la gota.
Los varones que consumen dos o más bebidas gaseosas azucaradas al día tienen un 85 por ciento más riesgo de contraer la gota, en comparación con los que beben menos de una por mes. El consumo de dos vasos de cerveza por día se asocia con un 49 por ciento de aumento en el riesgo relativo de contraer gota. Por el contrario, al consumo de bebidas alcohólicas se le asoció sólo un 15 por ciento de aumento en el riesgo relativo, y ninguna asociación se encontró con el consumo de vino.

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